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Keyloggers: el ciberataque silencioso que registra las contraseñas de tu empresa

¿Y si alguien estuviera leyendo, en este preciso momento, todo lo que escribes en tu ordenador? Tus contraseñas, tus correos, tus accesos a las herramientas internas de la empresa. Puede sonar a escena de película, pero es exactamente lo que hace un keylogger, uno de los tipos de malware más discretos y, precisamente por eso, más peligrosos para las pymes.

En DASS, como proveedores de soluciones tecnológicas y ciberseguridad para empresas, vemos cada día el impacto que este tipo de amenazas puede tener en negocios que no cuentan con la protección adecuada. Por eso queremos explicarte qué es un keylogger, cómo actúa y qué puedes hacer para blindar tu empresa.

¿Qué es un keylogger y por qué es tan difícil detectarlo?

Un keylogger es un programa (o, en algunos casos, un dispositivo físico) diseñado para registrar cada tecla que pulsas en tu equipo. No necesita hacer ruido ni mostrar ningún síntoma visible: puede quedarse funcionando en segundo plano mientras tú sigues trabajando con total normalidad, capturando contraseñas, correos y cualquier dato que escribas sin que tengas la menor sospecha.

Esa falta de señales es lo que lo convierte en una amenaza tan efectiva. A diferencia de un virus que ralentiza el equipo o muestra mensajes extraños, un keylogger bien diseñado puede pasar semanas o meses recopilando información sin levantar ninguna alarma.

La puerta de entrada a problemas mucho mayores

Lo más preocupante no es solo lo que el keylogger capture en el momento, sino lo que esa información permite hacer después. Una sola contraseña robada del correo corporativo, del CRM o de una herramienta interna puede ser suficiente para que un ciberdelincuente acceda a sistemas mucho más sensibles: banca online, almacenamiento en la nube, plataformas de gestión de clientes...

Y aquí entra en juego el llamado efecto dominó: si esa contraseña se reutiliza en varias cuentas —algo muy habitual—, el impacto ya no se limita a un único acceso. Un solo descuido puede encadenar la entrada a varios sistemas de la empresa.

¿Cómo llega un keylogger a un equipo de la empresa?

En la mayoría de los casos, los keyloggers no llegan por canales sofisticados, sino por vías muy cotidianas:

Es decir, la mayoría de las infecciones empiezan por un gesto cotidiano y, casi siempre, por una falta de formación o de hábitos de seguridad básicos dentro del equipo.

Buenos hábitos que reducen el riesgo

La buena noticia es que el riesgo se puede reducir de forma notable con medidas relativamente sencillas:

ES importante tener claro que la primera barrera de defensa en cualquier organización son las personas: formación, buenos hábitos y una pausa antes de hacer clic pueden evitar muchos problemas.

No solo los ordenadores: cualquier dispositivo conectado es un riesgo

Cuando pensamos en ciberseguridad, casi siempre imaginamos ordenadores y servidores. Pero un keylogger es solo un ejemplo de algo más amplio: cualquier dispositivo conectado a la red de tu empresa puede convertirse en una puerta de entrada si no está correctamente protegido.

Las impresoras corporativas son un caso muy claro y, a menudo, el más olvidado. Hoy son auténticos equipos IT: se conectan a la red, almacenan documentos, procesan información confidencial y, si no cuentan con cifrado, autenticación de usuarios o actualizaciones de firmware, pueden quedar expuestas a accesos no autorizados igual que un ordenador sin protección. Lo explicamos en detalle en nuestro artículo Ciberseguridad en impresoras: sistemas para proteger datos y bloquear amenazas.

La conclusión es la misma que con los keyloggers: la seguridad de una empresa es tan fuerte como su eslabón más débil, y ese eslabón puede ser un teclado, un USB... o una impresora que nadie ha revisado nunca. Por eso en DASS trabajamos la ciberseguridad de forma integral, también en nuestra línea de impresoras y multifuncionales y servicios de gestión documental, como Kyocera Partner Corporate.

Cómo te ayudamos en DASS a proteger tu empresa

Más allá de los hábitos individuales, una protección sólida requiere herramientas profesionales y un mantenimiento constante. En DASS llevamos años acompañando a empresas en su seguridad informática, y para hacer frente a amenazas como los keyloggers trabajamos especialmente en tres frentes:

Asimismo, 

La ciberseguridad empieza por estar informados

Un keylogger no necesita ser sofisticado para causar un daño importante: solo necesita una oportunidad. Cuanto mejor informado esté tu equipo y más sólida sea la protección de tus sistemas, menos oportunidades tendrá.

¿Quieres saber cómo está la seguridad informática de tu empresa hoy mismo? Contacta con nuestro equipo y te ayudamos a identificar puntos débiles con una evaluación exhaustiva de los componentes tecnológicos de tu empresa, detectar vulnerabilidades, optimizar recursos y planificar mejoras antes de que se conviertan en un problema real.

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